Masushieru

20 octubre 2007

Si por alguna razón
una caricia húmeda
con sabor salado
invade tu rostro y lo anega
con su locura de humedad y tristeza
en cantidades suficientes
como para sentir que te ahogas
debes saber, que son
como los pequeños chubascos
de lluvia pasajera
que humedecen hoy mi rostro
tan solo algunas
lagrimas, perdidas
e inocentes de saber
que nos delatan
solo eso.

Pero, no temas
he colectado hasta la última gota
de este breve chubasco
que nos atormenta y nos moja
a fin de no dejar rastro alguno
de la resbalosa humedad
que ayer se deslizo por nuestra piel.

Jamás te prometo
esas locas lágrimas
huérfanas de amor y de rostro
podrán nublar nuestros días de sol
y mucho menos impedirán
por más oscuros que sean sus nubarrones
que te diga cuanto te extraño
y me digas cuanto me quieres
aun a pesar
de lo impredecible que puede ser
esa lluvia nuestra
que atormenta y provoca.

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